Este fin de semana se celebra el Bisbee, el torneo de pesca con la bolsa más grande del mundo, mientras Marina Los Cabos ‘apenas nada’ con la administración de la Secretaría de Marina que aún no llega y uno del Fonatur que no llega terminado.

Aquí puede ocurrir lo contrario de lo que dice el proverbio “El río inquieto, los pescadores van ganando”, porque a la larga esto puede afectar no solo a los torneos de pesca sino a toda la operación de navegación.

Si bien todo parece mantenerse en calma, en realidad hay muchos intereses por adaptarse a la nueva realidad que desencadenó la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de entregar el control a la Semar.

Primero, 28 colaboradores de Fonatur cobrarán su último cheque en una institución liderada por Javier May el 31 de diciembre; Va desde el gerente, administrador y oficial de seguridad, hasta choferes y secretarias.

Ya todos pelean por si empezarán el año con gorra y uniforme de marinero.

También hay concesionarios de Marina, empezando por IGY Thomas Mukamal, que controla la mayoría de los amarres del yate y cuya concesión ya ha finalizado.

En medio de este lío, de hecho, Fonatur ya no puede cobrar a las concesionarias, acumulando cada una de ellas sus pagos cuando hay una instrucción en firme.

De ahí, a IGY, que asegura ha adquirido los derechos y puede extender sus concesiones, está muy lejos, aunque claramente cabildea para mantener lo que ha sido un negocio muy lucrativo.

Otros grupos, como Marina Fundadores de Jacqueline Liceaga y Marinas del Rey de Marcos Ehremberg, también buscan renovar sus concesiones, y el primero busca iniciar el negocio de recepción de cruceros que hasta ahora ha mantenido Fonatur. .

Como publicamos el lunes, el pasado sábado un grupo de delincuentes prendió fuego a un camión de Liceaga cerca de la marina, otra muestra de los disturbios en Marina, que es la joya de la corona de un lugar que destaca por su alto nivel de seguridad.

Hasta ahora, el jefe de la Armada de Los Cabos, ya bajo el control de la Semar, es el almirante Andrés Navarro, quien tiene un problema de gran calado, aunque hoy todos están de acuerdo con él, porque será un gran jefe de escuadra.

El problema es que mientras el tránsito legítimo del Administrador Integral Portuario (API) se está acabando porque estaba trabajando con Fonatur para convertirse en Administrador del Sistema

Puerto Nacional (Asipona), el Ministerio de Hacienda no ha dado a conocer el presupuesto.

Entonces existe el riesgo de que el 31 de diciembre Fonatur se retire por completo y el almirante se quede sin estructura, casi más solo que el coronel de la novela de García Márquez.

Pero el verdadero ‘pez gordo’ de la historia es Carlos Gómez, director general de Fomento de la Semar, quien otorgará o prorrogará las concesiones y hasta el momento no hay indicios de que lo haga de manera transparente, por ejemplo a través de licitaciones.

Y como sabemos, no solo la «democracia» se pierde en la oscuridad, sino que pueden suceder muchas cosas desafortunadas.

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